Hay sesiones que desde el primer minuto sabes que van a ser especiales. Y la preboda de Alba y Miguel Ángel fue una de esas.
Eligieron como escenario las Bodegas de Forlong, en El Puerto de Santa María, un rincón con alma rodeado de viñedos, donde el tiempo parece ir más despacio y todo invita a disfrutar del momento.
Tuvimos la suerte de contar con una tarde nublada, de esas en las que el sol juega al escondite, dejando pasar una luz dorada y suave que se filtraba entre las nubes y las hojas de la vid.
Una luz perfecta, que combinamos con nuestro toque personal de flash para darle ese puntito extra de fuerza y magia a cada imagen.
Este tipo de luz, este tipo de entorno… y esta pareja tan auténtica… lo tenían todo. Si estás buscando inspiración para tu preboda en El Puerto de Santa María, quédate por aquí, porque lo que vas a ver te va a enamorar.

Cuando pensamos en una preboda en El Puerto de Santa María, rápidamente nos viene a la cabeza mar, luz y naturaleza. Pero si además quieres un toque diferente, con personalidad y mucho encanto, las Bodegas de Forlong son una joya escondida entre viñedos.
Las Bodegas de Forlong tienen ese rollo auténtico que lo cambia todo. Caminos de tierra, cepas alineadas, hojas que van tomando color con la luz del atardecer… cada rincón tiene alma y te invita a crear algo único.
Para nosotros como fotógrafos, fue como entrar en un escenario natural lleno de texturas: la madera de las barricas, el verde de las viñas, los tonos cálidos de las paredes… Todo estaba ahí, solo había que dejar que Alba y Miguel Ángel se sintieran libres y disfrutar del momento.
No hace falta atrezzo cuando el entorno ya lo tiene todo. Solo con un paseo por los viñedos, unas risas entre ellos y la luz dorada colándose entre las hojas, conseguimos imágenes con muchísima fuerza pero totalmente naturales.


Lo de Alba y Miguel Ángel fue conexión desde el minuto uno. Son de esas parejas que no necesitan decir mucho para transmitirlo todo.
Las miradas entre ellos, las risas espontáneas, los abrazos que salen sin forzar… todo fluía de forma natural, y eso es oro puro delante de la cámara.
Nos encanta cuando las parejas se olvidan de que estamos ahí, y eso fue exactamente lo que pasó. Ellos venían con ganas de pasarlo bien, de disfrutar la experiencia y, sobre todo, de ser ellos mismos. Y así fue como logramos imágenes sinceras, que hablan de cómo son y de cómo se miran.
No hubo poses forzadas, ni guiones. Solo momentos reales. Un paseo entre viñedos, alguna broma, algún “te quiero” al oído… y un entorno que lo envolvía todo con esa luz suave del atardecer que parecía hecha a medida para ellos.
Cuando hay conexión entre la pareja y el fotógrafo, todo se nota. Y esta sesión fue el reflejo de eso: confianza, complicidad y un recuerdo que quedará para siempre.

Uno de los ingredientes clave de esta preboda en El Puerto de Santa María fue, sin duda, la luz. Tuvimos ese tipo de tarde en la que el cielo se cubre de nubes, pero el sol se cuela justo lo suficiente como para pintar cada rincón con tonos dorados y suaves.
Esa luz tamizada por las nubes, rebotando en las hojas de la vid, nos dio una atmósfera brutal. Pero no nos quedamos ahí: jugamos con flash externo para darle un plus de fuerza y destacar aún más a la pareja sobre el fondo. Sin que perdiera naturalidad, pero marcando el punto exacto de atención en cada escena.
La mezcla de luz ambiente y luz artificial nos permitió controlar el contraste, realzar los tonos cálidos del atardecer y mantener los detalles tanto en las sombras como en los puntos más iluminados.
La clave está en saber cuándo usarlo y cómo integrarlo sin que se note artificial. Y con Alba y Miguel Ángel, que se movían con tanta naturalidad, pudimos sacar todo el partido a la escena sin interrumpir la magia del momento.

Ajustamos cada toma para no perder esa magia que solo la última hora del día nos regala. Colores suaves, texturas de las hojas, y un cielo que jugaba con nosotros. El resultado: imágenes románticas, con carácter y mucha alma.

Cada pareja es un mundo, y cada sesión de preboda también. Pero si algo tenemos claro es que elegir bien el lugar y dejarse llevar marca la diferencia.
Alba y Miguel Ángel apostaron por un sitio con esencia, rodeados de naturaleza y con un atardecer que parecía pensado solo para ellos… y el resultado habla por sí solo.
La preboda en El Puerto de Santa María, en las Bodegas de Forlong, nos regaló un entorno espectacular para contar su historia con luz, emoción y mucha autenticidad. Porque una preboda no es solo un “ensayo” antes de la boda, es una forma preciosa de guardar cómo sois, tal cual, antes del gran día.
¿Quieres una sesión como esta?
Si estás organizando tu boda y te gustaría una sesión de preboda tan natural y auténtica como la de Alba y Miguel Ángel, contáctanos:
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Recuerda: las mejores fotos no se posan, se viven.
¿Te imaginas una sesión preboda natural, sin poses forzadas y llena de emoción?
Esta sesión preboda en las Bodegas de Forlong, en El Puerto de Santa María, es un ejemplo perfecto de cómo un entorno natural entre viñedos puede convertirse en el escenario ideal para crear recuerdos auténticos antes de la boda.
💡 Recomendación:
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